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Sobre ser mujer II

A veces me da rabia ser mujer. Que si los hombres no me validan, no existo. Que si un hombre no me defiende, no puedo salir sola. Que si manejo, manejo mal, porque "mujer al volante, peligro ambulante". Que si expreso mi opinión o discuto, estoy buscando sexo, atención o estoy en mis días. Que quien me tiene que hacer respetar es un hombre, que no puedo expresarme de ciertas maneras o sentarme de ciertas maneras porque eso no es de mujeres decentes. Que me tengo que vestir de forma tal que sea a la vez femenina, sexi y recatada. Que mis compañeros de trabajo tienen que respetarme porque soy mujer, por encima de mis capacidades o de mi simple condición humana. Que soy lo mas bello y delicado de la creación, y que necesito ser defendida y rescatada, porque soy bastante (inútil) delicada para hacerlo por mi misma. A veces se me olvida que soy mujer. Y se me olvida porque he tratado de habitar espacios dónde soy vista en función de qué puedo hacer. Porque mi papá me pedía ayuda...

Sobre ser mujer

Cuando era una niña recuerdo que un día de la mujer eligieron a las mujeres más destacadas del salón. Me escogieron a mi entre ellas, lo cuál me sorprendió mucho porque no me sentía una mujer. No me malentiendan: no me sentía un hombre tampoco, sólo que para mí las mujeres usaban tacones, falda, jugaban con muñecas o al papá y a la mamá, se peinaban entre ellas y cosas así. Yo sólo me peinaba para que el pelo no se me cayera sobre la cara, usaba la falda del colegio porque era el uniforme y prefería jugar al fútbol o al baloncesto antes que a otra cosa. La verdad ser mujer era muy aburrido: barrer, trapear, cocinar, cuidar a los niños... Me la pasé gran parte de mi infancia escuchando: no juegues a eso, pareces un niño. Las niñas no hacen eso. Marimacho. Aprende a hacer oficio. A lavar. A medida que crecía, ser mujer se volvió un ejercicio de responder preguntas: ya te maquillas? ya tienes novio? Por qué la falda tan larga? por qué tan corta? Por qué no te peinas distinto? También ...

Sobre el reggaeton

No he podido escribir mucho estos días, pero es una de las desventajas de mi nuevo trabajo. La otra, y quizá la más grande es la que pone título a esta entrada: el reggaeton. En días como hoy (trabajo los domingos) llego a mi casa con la cabeza y las orejas contaminadas, y un sentimiento de estupor y decepción. Tengo a mi cargo un montón de chiquitos que adoran este y otros ritmos con temáticas similares, con un ritmo absolutamente pegajoso y letras tan... no encuentro palabras para describir semejante exabrupto. Me gusta considerarme como alguien de mente abierta, pero ver chiquitos de siete años bailar el serrucho con absoluta propiedad y cantando la letra a grito herido me supera. ¿Qué padre amante de sus hijas permite que sus hijos escuchen esta apología al sexo fácil en cualquier lugar? ¿Qué madre deja que sus hijas canten letras absolutamente degradantes? No pretendo ser moralista. No creo que el sexo sea malo, para nada (de hecho es bastante bueno) pero reducirlo a esta anim...

Sobre género y transmilenio

Hace unos días me pasó una cosa curiosa en transmilenio. Me subí a uno de los articulados que tienen vagones exclusivos para mujeres. Cuándo iba a sentarme, una mujer se me acercó y muy segura me dijo: - Este vagón es sólo para mujeres. - Si, por eso. - Si, por eso, es sólo para mujeres. - Si, por eso, permiso. - Disculpe. A mí, la verdad, me pareció muy divertido todo este episodio. Desde que me corté el pelo, me pasa con alguna frecuencia que las personas me confundan con un hombre. Pero jamás me había pasado que insistieran, mirándome a los ojos, y después de escucharme (mi voz no es nada masculina) en su confusión. Pero la verdad me asaltan las dudas. Primero: ¿Qué tan efectiva es la medida de transmilenio de crear vagones exclusivos para mujeres? Entiendo y he sufrido como todos y todas el acoso y la invasión de la privacidad y el absoluto malestar que implica que todo el mundo lo esté manoseando a uno, pero estos vagones sólo funcionan separados en horas valle, y en pocos...