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Mostrando las entradas etiquetadas como transmilenio

Sobre ser mujer

Cuando era una niña recuerdo que un día de la mujer eligieron a las mujeres más destacadas del salón. Me escogieron a mi entre ellas, lo cuál me sorprendió mucho porque no me sentía una mujer. No me malentiendan: no me sentía un hombre tampoco, sólo que para mí las mujeres usaban tacones, falda, jugaban con muñecas o al papá y a la mamá, se peinaban entre ellas y cosas así. Yo sólo me peinaba para que el pelo no se me cayera sobre la cara, usaba la falda del colegio porque era el uniforme y prefería jugar al fútbol o al baloncesto antes que a otra cosa. La verdad ser mujer era muy aburrido: barrer, trapear, cocinar, cuidar a los niños... Me la pasé gran parte de mi infancia escuchando: no juegues a eso, pareces un niño. Las niñas no hacen eso. Marimacho. Aprende a hacer oficio. A lavar. A medida que crecía, ser mujer se volvió un ejercicio de responder preguntas: ya te maquillas? ya tienes novio? Por qué la falda tan larga? por qué tan corta? Por qué no te peinas distinto? También ...

Sobre la violencia.

Me resisto a creer que los seres humanos seamos violentos por naturaleza. Veo las noticias: La estupidez absoluta de matarnos unos a otros por creer que tenemos más derecho a existir en un territorio, cómo en Gaza, o la indiferencia más absoluta al ver como nuestros vecinos mueren de sed o de hambre, aquí no más en la Guajira, o la más descarada indolencia con la que un grupo armado justifica sus ataques a poblaciones civiles y se siente atacada, además, cosa que pasa con las guerrillas colombianas. Aún así, me resisto a creer que la violencia sea algo innato en nosotros. Vivo en una ciudad caótica, dónde veo actos de violencia que van desde lo más trivial a lo más macabro: El simple hecho de no ceder una silla sin importar el color, o insultar al conductor porque va despacio o muy rápido; hasta el terrible acto de apuñalar a alguien en el corazón por quitarle el celular. Quizá nos enseñaron que la indiferencia (esa cruel forma de violencia) es más segura que la acción, y hemos de...

Sobre género y transmilenio

Hace unos días me pasó una cosa curiosa en transmilenio. Me subí a uno de los articulados que tienen vagones exclusivos para mujeres. Cuándo iba a sentarme, una mujer se me acercó y muy segura me dijo: - Este vagón es sólo para mujeres. - Si, por eso. - Si, por eso, es sólo para mujeres. - Si, por eso, permiso. - Disculpe. A mí, la verdad, me pareció muy divertido todo este episodio. Desde que me corté el pelo, me pasa con alguna frecuencia que las personas me confundan con un hombre. Pero jamás me había pasado que insistieran, mirándome a los ojos, y después de escucharme (mi voz no es nada masculina) en su confusión. Pero la verdad me asaltan las dudas. Primero: ¿Qué tan efectiva es la medida de transmilenio de crear vagones exclusivos para mujeres? Entiendo y he sufrido como todos y todas el acoso y la invasión de la privacidad y el absoluto malestar que implica que todo el mundo lo esté manoseando a uno, pero estos vagones sólo funcionan separados en horas valle, y en pocos...