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Sobre la ternura

"La verdadera intrepidez es producto de la ternura. Proviene de dejar que el mundo ligeramente roce nuestro corazón (...) Estamos dispuestos a abrirnos, sin resistencia ni timidez, para enfrentar el mundo. Estamos dispuestos a compartir nuestro corazón con los demás" Chögyam Trungpa El término ternura se suele asociar a la fragilidad, a todo aquello que requiere nuestro cuidado y protección.  En mis últimas experiencias con la vida, he descubierto la ternura en cada gesto que nos devuelve a nuestra condición de humanos, que nos hermana en el cansancio, la desesperanza y el dolor y cuya naturaleza se hace transparente para aquellos que tienen el corazón presente. La ternura se ve como un rasgo de debilidad, y quienes se reconocen tiernos, también se suponen cobardes. Pero sin la ternura no encontraríamos la fuerza para defender a los que queremos o nos quieren, la paciencia para entender sus errores, su mal humor, sus fallas. Gracias a la ternura encontramos la bellez...

Sobre creer

Hace unos días me hicieron una pregunta en un banco: ¿Crees en Dios? Fue curioso, porque los bancos no son un lugar muy espiritual, pero si es una pregunta recurrente. Y es que no creer en dios no significa que no crea en nada. De hecho, creo que el mismo hecho de existir entre tanta incoherencia es un acto de fe. Y aprovechando que mi bicicleta me da el espacio para pensar justamente en eso, me atrevo hoy a poner por escrito mi credo para andar por la vida: - Creo en la tenacidad de la vida, en su insistencia por continuar más allá de la lógica y de las condiciones más adversas.Y esto hace que siempre encuentre la manera de resolverse. - Creo en la magia de las cosas sencillas: en las gotas que caen sobre las hojas del césped, la luz del sol entrando por la ventana, el olor del café recién hecho, los sonidos que en medio del caos nos devuelven a lugares que parecen ya perdidos. - Creo en la posibilidad que reside en cada acción, en cada intento. En que es posible empezar de nu...

Sobre el amor II

Estos días han pasado muchas cosas que me hacen pensar que no tenemos muchas esperanzas como especie. Pero también tengo días increíblemente optimistas, en los que creo que el amor puede vencerlo todo. Y he descubierto que estoy cansada de ver tanto miedo, tanto odio, tanta necesidad de defenderlo todo y de indignarme por todo. De ver cómo justificamos nuestro rechazo en nombre de algo más grande y preferimos que nuestro miedo se interponga entre nosotros y el mundo. Creo firmemente que el amor puede salvar el mundo. Creo que el amor sólo une, y que todos amamos de la misma manera. Sin importar si somos gays o heteros, si somos ateos o cristianos, todos buscamos cuidar a quienes amamos. Buscamos su felicidad, su protección, su bienestar. Y aparece el miedo cuando vemos a los otros como "otros", cómo una amenaza a esos seres que son sagrados para nosotros. Olvidamos que esos otros son amados por alguien; que como nosotros tienen miedo a sufrir, a decepcionar y a ser ...

Sobre lo sagrado

Hace un tiempo llevo pensando en las cosas que son sagradas: para mi, para el mundo, para distintas tradiciones religiosas; las cosas que componen mis ritos cotidianos, que me conectan con el mundo y con la gente que amo. Los lugares que están habitados por mis vivencias, mis miedos, mis soledades... Y he llegado a la conclusión de que todos necesitamos esos espacios sagrados. Porque son las cosas que nos construyen, que nos dan un horizonte y unas raíces. El mundo ha olvidado lo sagrado, en su afán de imponer su civilización sobre todo aquello "antiguo y obsoleto", y hemos perdido esas conexiones con lo realmente sacro, que va mas allá de cualquier religión o creencia. Aunque suene exagerado, lo comprobé subiendo al nevado, pues ¿qué lugar más sagrado que dónde nace el agua? A pesar de eso, se le insiste a los turistas para que no ensucien, y muchos rompen el silencio sobrecogedor con música estridente, y ruido, y ese aire de superioridad que nos da sentirnos dueños del mu...

Sobre las máscaras

Hoy me he puesto a pensar en las máscaras. En esas que usamos todos los días. En las que nos ponemos sin pensarlo mucho: la del trabajo, la de la familia, la de los amigos, la de conquistar. En la máscara auténtica, que se supone no tenemos porque somos transparentes. En la que usamos cuando conocemos a los suegros.  Entre esos pensamientos de hoy se me cuela uno que lleva rondando hace mucho tiempo, y es el de las máscaras que nos ponemos pero pesan tanto, porque nos quedan muy grandes o muy pequeñas. Porque no son nuestras. O porque ya hemos crecido lo suficiente para seguirlas usando. Y sobre todo en las que, por fin, dejamos que se rompan y nos dejan ver un pedacito de esa verdad, nos dejan respirar y sentirnos tan a gusto con eso que somos, con nuestras manías y nuestras peculiaridades. ¿Para qué necesitamos construir tanto blindaje entre nosotros y los otros? ¿Entre nosotros y el espejo? ¿Será que cuando podemos ver eso que tanto escondemos, nos asusta su verdad, su clari...

Sobre la tristeza

"Y mi tristeza y yo nos amábamos y amábamos el mundo que nos rodeaba. Pues mi Tristeza era de corazón bondadoso, y el mío también era amable cuando estaba lleno de Tristeza."  Khalil Gibrán, El Loco. Hoy estoy triste.  Y no sé porque, la verdad, pero así como a veces estoy feliz sin motivo aparente, también la tristeza llega sin aviso, y se queda un rato conmigo.  Me gusta la tristeza en dosis pequeñas. Es una cosa como dulce y amarga a la vez. Yo me imagino la mía como un animalito peludo y pequeñito, que hace nido en mi pecho y se queda a dormir. A veces duerme una siesta. O hiberna en lo que parece ser un largo invierno. La imagino un poco como la describe Gibrán: como una entidad con vida propia que va y viene a su antojo, que me recuerda la fragilidad, la soledad, la belleza y la distancia. Me recuerda que necesito compañía, que necesito abrazos, que necesito música y atardeceres. Me recuerda a la gente que tengo lejos, a la que ya no volverá, a la que a ...