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Sobre lo que deseamos (y cuando se nos concede)

Hoy estaba pensando en qué pasa cuando aquello que anhelamos se hace realidad: por fin renunciamos al trabajo que nos consumía, por fin tenemos una relación después de tanto tiempo, por fin vivimos en un lugar que nos gusta... y es ahí dónde nos damos cuenta que eso que queríamos no era tan perfecto. Aparece la angustia, las preguntas, el miedo a mandarlo todo a la chingada (perdón el mexicanismo, siempre quise poner eso en algún lado) por algún error idiota. Pues si somos idiotas. Nos encanta sabotearnos porque así nos mantenemos con las excusas, y no será tan terrible cuando eso que soñamos se convierta en una pesadilla. Nos asusta que todo se dé tan perfecto, porque sentimos que no merecemos algo tan bueno y esperamos con afán premonitorio que todo se arruine. Y se nos olvida que sí, no merecemos nada. Pero la vida no se trata de merecer. La vida está ahí, estamos en la vida y cada momento que pasa no se volverá a repetir jamás. No, aunque lo parezca, no es una frase de Cohelo. O ...

Sobre la ideología de género.

No quiero que los niños y las niñas se vuelvan homosexuales. No me interesa tener amigos gays. Me importa un rábano si la gente se casa o no, y mucho menos con quién (a menos que me inviten, claro: me encanta el pastel de boda). Y estoy totalmente en contra de la ideología de género que nos quieren imponer sin darnos cuenta. Voy a ponerlo en orden. No entiendo cuál es el alboroto con que dos personas se den un beso en una película. O que les enseñen a los niños en el colegio sobre sexualidad, género y orientación sexual. Si entendemos ideología como el conjunto de creencias que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época; y que por lo general tiene un plan político que apunta a transformar el mundo para convertirlo en un "ideal", ¿qué significa la tal ideología de género? ¿Por qué justo el grupo poblacional que más cuestiona la construcción de "género" entendido como binario e inamovible, es el que justamente plantea y promueve esta ...

Sobre creer

Hace unos días me hicieron una pregunta en un banco: ¿Crees en Dios? Fue curioso, porque los bancos no son un lugar muy espiritual, pero si es una pregunta recurrente. Y es que no creer en dios no significa que no crea en nada. De hecho, creo que el mismo hecho de existir entre tanta incoherencia es un acto de fe. Y aprovechando que mi bicicleta me da el espacio para pensar justamente en eso, me atrevo hoy a poner por escrito mi credo para andar por la vida: - Creo en la tenacidad de la vida, en su insistencia por continuar más allá de la lógica y de las condiciones más adversas.Y esto hace que siempre encuentre la manera de resolverse. - Creo en la magia de las cosas sencillas: en las gotas que caen sobre las hojas del césped, la luz del sol entrando por la ventana, el olor del café recién hecho, los sonidos que en medio del caos nos devuelven a lugares que parecen ya perdidos. - Creo en la posibilidad que reside en cada acción, en cada intento. En que es posible empezar de nu...

Sobre el amor II

Estos días han pasado muchas cosas que me hacen pensar que no tenemos muchas esperanzas como especie. Pero también tengo días increíblemente optimistas, en los que creo que el amor puede vencerlo todo. Y he descubierto que estoy cansada de ver tanto miedo, tanto odio, tanta necesidad de defenderlo todo y de indignarme por todo. De ver cómo justificamos nuestro rechazo en nombre de algo más grande y preferimos que nuestro miedo se interponga entre nosotros y el mundo. Creo firmemente que el amor puede salvar el mundo. Creo que el amor sólo une, y que todos amamos de la misma manera. Sin importar si somos gays o heteros, si somos ateos o cristianos, todos buscamos cuidar a quienes amamos. Buscamos su felicidad, su protección, su bienestar. Y aparece el miedo cuando vemos a los otros como "otros", cómo una amenaza a esos seres que son sagrados para nosotros. Olvidamos que esos otros son amados por alguien; que como nosotros tienen miedo a sufrir, a decepcionar y a ser ...

Sobre caminar

Caminar es uno de los verbos más bonitos que tiene el español. Quizá es también una de las acciones más simples y significativas que realizamos, pues caminar es movernos hacía un lugar, un destino, una meta. A mi me gusta mucho caminar. Y aunque he perdido la costumbre, caminar sola es uno de los placeres que más disfruto, porque me permite descubrir cosas y detenerme ante cualquier pequeñez, sin demorar el viaje de alguien más. También disfruto caminar en compañía, pero elijo bien con quién lo hago: caminar, como tomar café, es algo reservado sólo a quienes tienen mi corazón consigo, y esas personas son pocas. Caminar implica decidir: hay lugares por dónde caminar será más difícil, dónde no hay luz suficiente para ver por dónde vas, dónde es fácil perderse. Puedes terminar en otro camino, hacia lugares que  no imaginaste; encontrarte con sorpresas no necesariamente agradables. Debes decidir si llevar ropa por si llueve, o ir ligera y con mucho bloqueador. Si sales de noche o ...

Sobre las familias

En este país dónde todo es blanco o negro y dónde las leyes cambian primero que los imaginarios, son muchas las voces que se alzan a favor o en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo; desde nuestros afectos y miedos, desde la posibilidad y desde nuestros prejuicios, infundados o no. Y porque para mí este tema es importante -y personal- quisiera, desde este lugar que me permite hablar sin miedo, dar algunas opiniones al respecto: 1. No todos los homosexuales son buenos para adoptar. Ni los heterosexuales. Es más: ni siquiera todos quieren hacerlo. La verdad, no todos los seres humanos podemos adoptar, cuando ni siquiera podemos con nosotros mismos. Y eso lo tiene claro el ICBF, quien seguirá aplicando los mismos requisitos, no importa quien quiera hacer ese proceso. La estabilidad emocional, psíquica, económica de quienes adoptan tiene que ser idónea para criar un hijo y tiene que ser calificada por el estado. Eso excluye a una enorme cantidad de parejas, tanto h...

Sobre la normalidad

Normal: 3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. Real Academia Española,  http://lema.rae.es/drae/?val=normalidad Este asunto de la normalidad es una cosa que siempre me ha puesto a pensar en nuestras definiciones de bueno o malo. Si hubiéramos nacido hace ochenta años, habría sido absolutamente normal casarnos con quienes nuestros padres hubieran elegido. Y probablemente (como mi abuelita) no seríamos mayores de veinte antes de casarnos. Incluso casarte a los 15 habría sido perfectamente normal. Hoy nos asustaría ver una niña de 15 casada con un señor de 35 o 40.  En muchas sociedades, hace tan solo 60 años casarte con alguien de raza negra era ilegal. O abandonar a tu hijo en la puerta de una iglesia o encontrar un niño tirado en un parque y criarlo como tuyo no tenía nada de malo. Era absolutamente normal.  Sin ir más lejos, continuar con un matrimonio abusivo, permitir el m...

Sobre los juicios.

En un mundo cada vez más conectado, dónde las noticias llegan a la velocidad de un clic, muchas veces los eventos y la necesidad de tener una opinión sobre todo nos supera. Y por lo general nuestras opiniones son perentorias y verdaderas. Y digo nuestras, pues por algo tengo un blog: no puedo decir que sea ajena a este fenómeno de estar comentando todo lo que pasa. Pero sí me sorprende nuestra capacidad de condenar automáticamente, de tomar partido sin detenernos un momento a reflexionar qué tanta información y qué tanta compasión tenemos de y hacia los otros. Opinamos sobre cosas de las que no tenemos idea, y decidimos si alguien es culpable o inocente, y podemos decir exactamente cuál fue su error, su falta. La verdad, el evento que detonó este post fue la muerte de un reconocido actor, muy probablemente por su propia mano. Instantáneamente las redes sociales fueron inundadas por la noticia, y todo el mundo lamentaba su pérdida. Y no tardaron en aparecer los juicios: "es una ...

Sobre la violencia.

Me resisto a creer que los seres humanos seamos violentos por naturaleza. Veo las noticias: La estupidez absoluta de matarnos unos a otros por creer que tenemos más derecho a existir en un territorio, cómo en Gaza, o la indiferencia más absoluta al ver como nuestros vecinos mueren de sed o de hambre, aquí no más en la Guajira, o la más descarada indolencia con la que un grupo armado justifica sus ataques a poblaciones civiles y se siente atacada, además, cosa que pasa con las guerrillas colombianas. Aún así, me resisto a creer que la violencia sea algo innato en nosotros. Vivo en una ciudad caótica, dónde veo actos de violencia que van desde lo más trivial a lo más macabro: El simple hecho de no ceder una silla sin importar el color, o insultar al conductor porque va despacio o muy rápido; hasta el terrible acto de apuñalar a alguien en el corazón por quitarle el celular. Quizá nos enseñaron que la indiferencia (esa cruel forma de violencia) es más segura que la acción, y hemos de...