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Mostrando las entradas etiquetadas como violencia

Sobre las ganas de pelear.

Estos días en mi cotidianidad, en la cotidianidad del país, se han hecho turbulentos. Ahora todos creen saber cuál es la mejor decisión para el mundo, opinando sin tener mayor idea de lo que dicen. Con muchas ganas de imponer lo que se piensa, de pelear a base de fuerza y de gritar más duro, más alto. En fin, con ganas de pelear con el otro. Y yo también quiero opinar -no voy a negar que esta entrada es eso, y pues está cargada de toda mi subjetividad y mis puntos de vista-  y creo poder aportar algo a tanto río revuelto, así me lean pocos. Lo primero: Me sorprende la virulencia de la gente. Más de la gente que me es querida, que ha compartido un momento de vida y de amor conmigo, y que ahora asume que enseñar en los colegios a construir una identidad y a respetar esa construcción es hacer una apología a la homosexualidad. Si en mis colegios eso hubiera estado claro, quizá yo habría podido estar más tranquila en mi infancia, y no me hubiera sentido como un bicho raro cuando juga...

Sobre la normalidad

Normal: 3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. Real Academia Española,  http://lema.rae.es/drae/?val=normalidad Este asunto de la normalidad es una cosa que siempre me ha puesto a pensar en nuestras definiciones de bueno o malo. Si hubiéramos nacido hace ochenta años, habría sido absolutamente normal casarnos con quienes nuestros padres hubieran elegido. Y probablemente (como mi abuelita) no seríamos mayores de veinte antes de casarnos. Incluso casarte a los 15 habría sido perfectamente normal. Hoy nos asustaría ver una niña de 15 casada con un señor de 35 o 40.  En muchas sociedades, hace tan solo 60 años casarte con alguien de raza negra era ilegal. O abandonar a tu hijo en la puerta de una iglesia o encontrar un niño tirado en un parque y criarlo como tuyo no tenía nada de malo. Era absolutamente normal.  Sin ir más lejos, continuar con un matrimonio abusivo, permitir el m...

Sobre los juicios.

En un mundo cada vez más conectado, dónde las noticias llegan a la velocidad de un clic, muchas veces los eventos y la necesidad de tener una opinión sobre todo nos supera. Y por lo general nuestras opiniones son perentorias y verdaderas. Y digo nuestras, pues por algo tengo un blog: no puedo decir que sea ajena a este fenómeno de estar comentando todo lo que pasa. Pero sí me sorprende nuestra capacidad de condenar automáticamente, de tomar partido sin detenernos un momento a reflexionar qué tanta información y qué tanta compasión tenemos de y hacia los otros. Opinamos sobre cosas de las que no tenemos idea, y decidimos si alguien es culpable o inocente, y podemos decir exactamente cuál fue su error, su falta. La verdad, el evento que detonó este post fue la muerte de un reconocido actor, muy probablemente por su propia mano. Instantáneamente las redes sociales fueron inundadas por la noticia, y todo el mundo lamentaba su pérdida. Y no tardaron en aparecer los juicios: "es una ...

Sobre la violencia.

Me resisto a creer que los seres humanos seamos violentos por naturaleza. Veo las noticias: La estupidez absoluta de matarnos unos a otros por creer que tenemos más derecho a existir en un territorio, cómo en Gaza, o la indiferencia más absoluta al ver como nuestros vecinos mueren de sed o de hambre, aquí no más en la Guajira, o la más descarada indolencia con la que un grupo armado justifica sus ataques a poblaciones civiles y se siente atacada, además, cosa que pasa con las guerrillas colombianas. Aún así, me resisto a creer que la violencia sea algo innato en nosotros. Vivo en una ciudad caótica, dónde veo actos de violencia que van desde lo más trivial a lo más macabro: El simple hecho de no ceder una silla sin importar el color, o insultar al conductor porque va despacio o muy rápido; hasta el terrible acto de apuñalar a alguien en el corazón por quitarle el celular. Quizá nos enseñaron que la indiferencia (esa cruel forma de violencia) es más segura que la acción, y hemos de...