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Sobre el tiempo.

Últimamente me he descubierto usando mucho la expresión "no tengo tiempo". Y muchos a mi alrededor la usan (de hecho, muchos usan esa excusa para no leer mi blog) por lo que me ha surgido una pregunta: qué significa no tener tiempo? tenemos una cuenta en algún lado (cómo un banco) que tiene los minutos que vamos a usar en la vida? Acaso no tenemos todos en un día las mismas 24 horas? 1440 minutos*? será que la relatividad nos alcanza para decir que el tiempo no es el mismo para todos (al menos en este lado del universo conocido**)? Conozco gente increíble, casi inverosímil, que hace mil cosas a la vez: trabajan, estudian, tienen hobbys, tienen familia (hijos y demás responsabilidades serias), leen libros, hacen ejercicio, cocinan, arreglan la casa y hasta se pueden encontrar con amigos alguna vez por semana. Esas personas existen. Y son ellas las que me demuestran que tiempo si hay. Que el secreto está en no distraerse en nimiedades como las noticias que se te olvidarán ma...

Sobre la normalidad

Normal: 3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. Real Academia Española,  http://lema.rae.es/drae/?val=normalidad Este asunto de la normalidad es una cosa que siempre me ha puesto a pensar en nuestras definiciones de bueno o malo. Si hubiéramos nacido hace ochenta años, habría sido absolutamente normal casarnos con quienes nuestros padres hubieran elegido. Y probablemente (como mi abuelita) no seríamos mayores de veinte antes de casarnos. Incluso casarte a los 15 habría sido perfectamente normal. Hoy nos asustaría ver una niña de 15 casada con un señor de 35 o 40.  En muchas sociedades, hace tan solo 60 años casarte con alguien de raza negra era ilegal. O abandonar a tu hijo en la puerta de una iglesia o encontrar un niño tirado en un parque y criarlo como tuyo no tenía nada de malo. Era absolutamente normal.  Sin ir más lejos, continuar con un matrimonio abusivo, permitir el m...

Sobre finales y comienzos

Este 2014 fue maravilloso. Con cosas maravillosas. Y cosas no tan maravillosas también. Con gente maravillosa, retos nuevos, inicios nuevos, finales luchados y procesos cruzados. Doy gracias infinitas por tanta vida, tanto amor, tanta posibilidad que trajo este año que acaba de terminar. ¡Bienvenido 2015! Que este año que viene, con sus luchas, sus sorpresas y sus momentos; sea la oportunidad de cumplir nuestros objetivos, de ser felices, de aprovechar cada segundo como un regalo. Y que el impulso de año nuevo nos dure lo suficiente para trabajar por esos sueños, y no se queden sólo en el papel. Porque de nada sirve desear algo si no estamos dispuestos a trabajar por ello. ¡Feliz giro del mundo alrededor del sol! (Y mucha actividad para que no se noten tanto los excesos de las fiestas.)

Sobre los deberías

No sé si seré yo, pero cada vez veo más listas de cosas que deberías hacer: antes de los 30, o antes de casarte, o si tienes hijos, o si eres mujer, o tantos otros manuales de instrucciones. Según parece, cada vez aumenta el número de gente sabia que tiene todas las respuestas para tu vida y tus problemas. Y cada vez son más los requisitos que tienes que cumplir para vivir plenamente, cuál película dónde el/la protagonista tienen vidas valiosas y emocionantes, o tienen vidas grises que cambian radicalmente siguiendo algún tipo de fórmula mágica. Entonces, y atribuyéndome poderes mágicos de adivina y sabia sobre la vida, he decidido yo también hacer mi lista, sobre las "10 cosas que tienes que hacer mientras sigas con vida":  1. Respirar: Este es un requisito esencial, básicamente si no respiras no puedes seguir con vida. Es un imperativo biológico, que debes hacer consciente sobre todo antes de tomar una decisión importante como qué ordenar en una cita, o renunciar a tu t...

Sobre agradecer.

La verdad esta entrada no estaba en los planes (de hecho tengo un par en borrador que esperan salir pronto a la luz) pero entre tantas cosas que me pasan últimamente, entre los trancones de esta ciudad tan extraña y entre el trabajo tan agotador y tan duro a ratos, hoy quería dar las gracias por esos regalos que doy por sentado tantas veces, pero sin los cuáles no valdría la pena continuar. Y es que son tantos y tan increíbles que se hacen cotidianos, hasta que empiezas a extrañarlos: Por la compañía de la gente que amo, que tengo cerca y que no. De mi familia que está siempre a mi lado en las verdes y las maduras; de mis amigos que aún estando lejos no me olvidan y yo tampoco: a pesar de nuestra falta de comunicación las conexiones no se rompen y es un regalo tan maravilloso saberse querido y acompañado a través de tantos días y kilómetros. Los sueños, los amores, los miedos, los momentos compartidos crean puentes más fuertes que los de concreto. Por la compañía peluda en cuatro pa...

Sobre el miedo

Existen monstruos bajo la cama, que esperan el silencio de la noche para llenar nuestros sueños de niebla. Algunos viven en los armarios de las cosas que ocultamos incluso de nosotros mismo, que aumentan su poder mientras siguen ocultos al amparo de las sombras. Otros habitan dentro de las paredes de nuestras ideas, monstruos sólidos e inconmovibles, nutridos de nuestros dogmas y verdades absolutas, dispuestos a matar a la menor provocación y absolutamente ciegos como topos Pero el monstruo que más temo tiene forma de camaleón. A veces se viste de sensatez, otras de precaución y muchas veces de conformidad. Es una goma que envuelve, que asfixia lentamente todo atisbo de valor, que paraliza en cálido abrazo todo crecimiento, y que pudre. Quizá vendría bien recordar que basta encender una luz para que los monstruos queden reducidos a zapatos y juguetes en medio del desorden.

Sobre el día de la raza.

Hace dos días celebramos el día de la raza. O del "descubrimiento" de América. O de la hispanidad. Y siempre me ha sorprendido lo indignados que nos ponemos los latinoamericanos con el tema. Qué vinieron a conquistarnos. Qué nos quitaron lo que teníamos. Qué nos evangelizaron, eliminaron nuestra cultura, y un largo montón de etcéteras. Y siempre me surge la misma pregunta: ¿Acaso no somos descendientes de los españoles más que de los indígenas locales? Por lo menos en Colombia, dónde abundamos los González, los López, los Morillo, los Muñoz, los Cortéz, apellidos para nada aborígenes. Dónde la población indígena es de 3,43%, menor incluso que la Afrocolombiana (10,62%)*. Dónde "indio" es un insulto, y en los colegios vemos español e inglés, y olvidamos cientos de lenguas autóctonas. Nos olvidamos que somos una mezcla de todos los que llegaron y los que ya estaban: españoles, africanos, indígenas... que sin la conquista española simplemente no existiríamos. Que so...